Smith Wigglesworth - Fe que prevalece
Fe que prevalece
Smith Wigglesworth
Descrizione
Porque de cierto os digo que cualquiera que diga a este monte: “Quítate yéchate al mar”, y no dude en su corazón, sino crea que se cumplirá lo quediga, lo que diga le será concedido. Por tanto, os digo que todo lo quepidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá. (Marcos 11:23-24).Estos son días en los que necesitamos fortalecer nuestra fe, en los quenecesitamos conocer a Dios.Dios ha diseñado que el justo viva por la fe. Cualquier hombre puede sertransformado por la fe, sin importar cuán atado esté. Sé que la palabra deDios es suficiente. Una sola palabra suya puede transformar una nación. Supalabra es de eternidad a eternidad. Es a través de la entrada de esta palabraeterna, esta semilla incorruptible, que nacemos de nuevo y llegamos a estamaravillosa salvación. El hombre no solo vive de pan, sino que debe vivir detoda palabra que sale de la boca de Dios. Este es el alimento de la fe. «La feviene por el oír, y el oír por la palabra de Dios». Por todas partes se intentadesacreditar la Biblia y quitarle todo lo milagroso. Un predicador dice:«Bueno, ya saben, Jesús dispuso de antemano que el burrito estuviera atadodonde estaba y que los hombres dijeran exactamente lo que hicieron». Lesdigo que Dios puede arreglarlo todo sin necesidad de acercarse. Él puedeplanear para ustedes, y cuando planea para ustedes, todo es paz. Todo esposible si creen.Otro predicador dijo: «Fue fácil para Jesús alimentar a la gente con cincopanes. Los panes eran tan grandes en aquellos días que era fácil cortarlos enmil pedazos cada uno». Pero olvidó que un niño trajo esos cinco panes en sulonchera. Para Dios no hay nada imposible. Toda la imposibilidad nos afectacuando lo medimos por las limitaciones de nuestra incredulidad. Tenemosun Dios maravilloso, un Dios cuyos caminos son inescrutables y cuya gracia ypoder son ilimitados. Un día estuve en Belfast y vi a uno de los hermanos dela asamblea; me dijo: «Wigglesworth, estoy preocupado. He sentido muchatristeza durante los últimos cinco meses. Tenía una mujer en mi asambleaque siempre podía orar para que el cielo bendijera nuestras reuniones. Esuna anciana, pero su presencia siempre es una inspiración. Pero hace cincomeses se cayó y se rompió el muslo. Los médicos le pusieron un yeso, ydespués de cinco meses le rompieron el yeso. Pero los huesos no estabanbien colocados, así que se cayó y se rompió el muslo otra vez». Me llevó a sucasa, y había una mujer acostada en una cama a la derecha de la habitación.Le pregunté: «Bueno, ¿y ahora qué?». Me respondió: «Me han dado de alta sinremedio. Los médicos dicen que soy tan vieja que mis huesos no seconsolidan. No hay alimento en mis huesos, y nunca podrían hacer nada pormí, y dicen que tendré que guardar cama el resto de mi vida». Le pregunté:«¿Puedes creer en Dios?». Respondió: «Sí, desde que supe que habías venidoa Belfast, mi fe se ha avivado. Si rezas, creeré. Sé que no hay poder en latierra que pueda consolidar los huesos de mi muslo, pero sé que para Dios nohay nada imposible». Le pregunté: «¿Crees que él te encontrará ahora?».Respondió: «Sí».
